De hecho, la agencia de calificación crediticia Standard & Poor’s (S&P) habla de que "cosechando ya los beneficios de una profunda reestructuración, los bancos españoles han salido de la crisis financiera y están entrando en una nueva etapa de fortalecimiento financiero". La firma espera que sus perfiles financieros "se refuercen en un rebote gradual a medida que se vayan beneficiando de un mayor apoyo de la economía y de la estabilización del mercado inmobiliario".
Estos expertos prevén que las pérdidas crediticias se acerquen, probablemente, a niveles normalizados para finales de 2016, merced a una reducción de los activos problemáticos y las provisiones. Según los últimos datos, correspondientes a diciembre, publicados por el Banco de España (BdE), la tasa de morosidad cayó en dicho mes hasta el 12,5% del saldo vivo de préstamos, frente al 12,73% de noviembre y al 13,6% de hace un año.
A su vez, "los menores costes de crédito probablemente impulsen al alza los ingresos, a pesar de la debilidad en la rentabilidad operativa neta. El QE (Quantitative Easing o flexibilización cuantitativa) del Banco Central Europeo (BCE), por su parte, será otro ‘viento a favor’ y podría reducir aún más los costos de financiación y reducir la contracción del crédito".
Por otra parte, añaden, la mejora de la rentabilidad posiblemente "apoye la acumulación de capital del sistema, mientras que la emisión de bonos híbridos continuará ganando momentum" sobre la base de la implementación de la nueva regulación de resolución y recuperación bancaria europea.
Además, S&P espera que el "reequilibrio de los perfiles de financiación de las entidades continúe este año, aunque a un ritmo menor que en 2014". Así, la agencia incorpora estas "dinámicas positivas" a su valoración sobre los bancos españoles y recuerda que en la última actualización, en noviembre, "mejoró la calificación de siete bancos y reiteró las de los otros siete que evalúa". Dos tercios de las perspectivas otorgadas son positivas.