Tras unos meses en los que todas las previsiones apuntaban a una recesión de la economía española, el Banco de España ha publicado este martes el Informe Trimestral sobre la Economía Española en el que mejora las previsiones del país para este año.
La institución pronostica un crecimiento del 4,6% en 2022, una décima por encima de la anterior estimación. En las proyecciones realizadas a largo plazo, calcula un crecimiento más moderado del 1,3%, 2,7% y 3,1% para 2023, 2024 y 2025, respectivamente. Estas cifras contrastan con las del Gobierno, que aunque sean más moderadas para este año (4,4%), muestran mucho más optimismo de cara al año que viene: el Ejecutivo calcula un crecimiento del 2,1%, ocho décimas más.
El Banco de España también constata que el ritmo de crecimiento de la economía durante el tercer trimestre fue más leve. El BdE apunta a la crisis energética —y a la posibilidad de la interrupción del suministro en algunos países—, la inflación a nivel internacional, la política monetaria más restrictiva de manera simultánea por parte de los principales bancos centrales y, por último, el deterioro generalizado de la confianza como principales factores para esta deceleración.
El organismo también señala el peor desempeño de los sectores más perjudicados durante la pandemia, tras el fuerte impulso que tuvieron en el segundo trimestre, cuando se eliminaron casi todas las restricciones que quedaban en vigor. El endurecimiento de las condiciones de financiación, así como el deterioro de la confianza de las familias y empresas también han contribuido a la deceleración.
Pese a estos factores, según las previsiones del BdE, la afiliación a la Seguridad Social mantiene cifras de crecimiento muy parecidas a las del segundo trimestre y se mantiene la tendencia del aumento del peso de los contratados indefinidos sobre el total de los asalariados. La resiliencia del mercado de trabajo es lo que explica la estabilidad de las cifras macroeconómicas, ya que el consumo privado cada vez muestra más síntomas de debilidad por la pérdida de poder adquisitivo de los hogares a causa de la inflación. Así, el Banco de España espera que el cuarto trimestre se cierre con un crecimiento del 0,1%, manteniendo el ritmo del periodo anterior.