No han pasado ni 24 horas desde que BBVA anunciara que continuaba con la opa sobre Banco Sabadell para obtener su respuesta. La entidad catalana ha vendido su filial británica TSB a Banco Santander, un movimiento que añade presión a la oferta pública de adquisición lanzada por BBVA y que deja a Sabadell en una posición más sólida para defender su independencia.
BBVA veía en TSB uno de los principales atractivos para justificar la fusión con Sabadell. La presencia en Reino Unido, combinada con la red internacional de BBVA, ofrecía sinergias claras. Pero con esta venta, Sabadell desactiva una parte crucial del argumento estratégico del banco presidido por Carlos Torres.
Según fuentes del sector, «TSB era el trofeo estratégico de la operación», y su venta a Santander entierra parte del relato de valor con el que BBVA intenta convencer a los accionistas.
Santander se refuerza en Reino Unido
Santander UK se convierte así en el nuevo propietario de TSB, una entidad con más de cinco millones de clientes y una red consolidada. La compra se enmarca en la estrategia del grupo presidido por Ana Botín de consolidarse como referente en el mercado británico tras el Brexit.
Por su parte, Sabadell gana liquidez, se libera de exigencias regulatorias en Reino Unido y obtiene margen para devolver capital a los accionistas o reforzar su rentabilidad. La venta refuerza la tesis de que Sabadell puede caminar en solitario. «Estamos en condiciones de generar valor de forma independiente», ha señalado la entidad.
