¿Diría usted que su empresa tiene bien inventariados todos sus activos? Si es así, enhorabuena, es usted toda una excepción en el panorama nacional. Si no, quizás le interese seguir leyendo.
En la mayoría de compañías de nuestro país -especialmente pymes- la información sobre maquinaria, vehículos o equipamiento sigue dispersa entre hojas de cálculo, sistemas inconexos o registros que solo se actualizan cuando hay una necesidad concreta: una auditoría, una operación puntual o una venta.
Y esa falta de control tiene consecuencias en forma de activos infrautilizados, oportunidades de financiación desaprovechadas y decisiones que se toman más por intuición que por datos.
La situación es mucho más habitual de lo que parece. Por eso, algunas entidades del sector financiero están empezando a abordar este vacío. Y a hacerlo no como un problema administrativo, sino como una oportunidad de gestión.
Banco Santander, por ejemplo, acaba de lanzar Activo Digital, una nueva funcionalidad 100% digital y gratuita integrada en su banca online para empresas. Su planteamiento parte de una idea sencilla: centralizar en un único entorno toda la información de los activos de una compañía -estén o no financiados con el banco- y convertirla en una herramienta útil para la toma de decisiones.
Activo Digital permite reunir y visualizar datos clave como la localización, el estado, la documentación o la valoración de cada activo. Aunque el punto diferencial de este proyecto no está en el registro, sino en el uso.
Hacer que el activo deje de parecer pasivo
A partir de ese inventario estructurado, los activos dejan de ser una fotografía estática para convertirse en una palanca operativa y financiera. Basada en algo fundamental: una valoración clara del inventario de cada compañía.
Las empresas pueden, por ejemplo, utilizar esa valoración como garantía en operaciones de financiación, como leasings o sales & leasebacks, proteger sus activos con seguros específicos o contar con referencias de valor que faciliten su compraventa.
Y a ello se suman nuevas vías de generación de ingresos vinculadas a la sostenibilidad, como los certificados de ahorro energético asociados a determinados activos.
Más allá de la eficiencia operativa
Además, estas herramientas prometen liberar de carga administrativa a los gestores de la empresa, facilitándoles un inventario más actualizado y mejorando, por tanto, la calidad de sus decisiones.
En un entorno de márgenes ajustados, tipos de interés elevados y mayor exigencia en el acceso a financiación, disponer de una visión precisa de los activos puede suponer una diferencia importante. Y, sin embargo, éste sigue siendo uno de los ámbitos menos desarrollados en muchos procesos de digitalización empresarial, más centrados en la relación con clientes o en la gestión financiera que en el control interno de los recursos.

Una evolución en el modelo bancario
El lanzamiento de soluciones como Activo Digital también refleja un cambio más amplio en el sector financiero: el paso de ofrecer productos aislados a construir plataformas que integran información, gestión y servicios en un mismo entorno.
En este caso, además, con un posicionamiento diferencial. La entidad es la «única en España que ofrece una solución de este tipo, combinado la gestión integral del inventario de activos con el acceso directo a servicios financieros y no financieros asociados».
El servicio está ya a disposición de todos los clientes empresa de Santander en España -unas 460.000 compañías- con el objetivo de reforzar su vinculación a través de soluciones que impacten en su operativa diaria.
El cambio real no es sólo tecnológico
Aunque la clave de todo esto no está en la herramienta. Como ocurre con buena parte de los procesos de digitalización, el verdadero reto es cultural. Pasar de registrar activos a gestionarlos activamente exige cambiar la forma en la que muchas empresas entienden su propia información.
La gran diferencia no está en tener más datos, sino en saber utilizarlos mejor.
Y ahí es donde sigue existiendo una brecha relevante: no entre las empresas que tienen activos y las que no, sino entre las que saben activarlos como ventaja competitiva y las que siguen, simplemente, conviviendo con ellos.