La ausencia de ingresos extraordinarios, así como el aumento de las provisiones en sus filiales de Estados Unidos, Turquía y México. Así, la entidad presidida por Carlos Torres obtuvo unos beneficios de 3.667 millones de euros desde enero hasta septiembre, un 15,2% menos que en el mismo periodo del año anterior.
No obstante, el banco defiende que, si se excluye la plusvalía de 633 millones de euros por la venta de BBVA Chile en julio del año pasado, el beneficio habría crecido un 1,2%. En todo caso, reporta unos beneficios de 1.225 millones de euros en el tercer trimestre, lo que supone un aumento del 6,1% con respecto al mismo periodo de 2018.
El consejero delegado de la entidad, Onur Genç, afirma que el modelo de negocio diversificado del banco permite mantener «unos buenos indicadores de riesgo y una sólida posición de capital, a pesar del «complejo entorno macroeconómico».
Hay que destacar que el entorno de tipos bajos o negativos y la desaceleración económica no ha tenido un especial impacto en el volumen de negocio del banco. Así, los ingresos se elevaron un 3% durante estos nueve primeros meses del año.
En todo caso, sigue registrando adversidades en mercados como Turquía. En ese país el beneficio atribuido se alzó hasta los 380 millones de euros, que representa un 21,8% menos si se compara con las cifras de 2018.