El Banco Central Europeo (BCE) quiere mantener abiertas todas las opciones en sus próximas decisiones sobre los tipos de interés, según reflejan las actas de su reunión de septiembre.
La institución considera que el entorno actual exige máxima flexibilidad para responder con agilidad ante los posibles movimientos de la inflación y el crecimiento económico.
«Con las perspectivas para la inflación más inciertas de lo habitual y el riesgo de impactos grandes sobre la inflación y el crecimiento en ambas direcciones, fue importante mantener la opcionalidad total para las futuras reuniones y ser ágil para reaccionar rápidamente en caso necesario», recogen las actas.
Decisiones moderadas
El BCE subraya que decidirá en cada reunión en función de los datos económicos disponibles, sin comprometerse con una trayectoria determinada de tipos. El Consejo de Gobierno acordó por unanimidad mantener los tipos en el 2%, un nivel que considera «suficientemente robusto para gestionar impactos» y adecuado para cumplir su mandato.
La entidad señala que no reaccionará ante fluctuaciones moderadas de la inflación, y que solo modificará los tipos si se produce una desviación significativa del objetivo del 2% a medio plazo. El tono de comunicación, según el BCE, debe seguir siendo cuidadoso, neutral y sin compromiso respecto a futuras decisiones.

