El Banco de España (BdE) prevé que la economía española cierre 2018 con un crecimiento del 2,7%, tres décimas por encima de las proyecciones realizadas el pasado diciembre y en línea con las previsiones para los siguientes dos años que son del 2,3% en 2019 y un 2,1% para 2020. En este caso, las subidas son de dos y una décima, respectivamente.
Una evolución reciente más favorable que la anticipada a finales de año tanto de la economía española como de sus mercados de exportación, «un tono esperado de la política presupuestaria más expansivo que el anticipado hace tres meses», así como un impacto algo menos negativo asociado a la situación política en torno a Cataluña respecto al incorporado en el escenario central de las anteriores proyecciones son los factores que han contribuido a unas perspectivas más favorables.
Pese a ello, el organismo incide en que si bien la incertidumbre en Cataluña ha descendido, un rebrote de las tensiones impactaría negativamente sobre la confianza y la actividad.
En el informe sobre las proyecciones macroeconómicas de la economía española para el trienio 2018-2020, el organismo encabezado por Luis María Linde habla de una prolongación de la actual fase expansiva que se verá favorecida gracias a la corrección de los desequilibrios macrofinancieros como el desendeudamiento del sector privado y la consecución de superávits por cuenta corriente de manera persistente.
El reciente acuerdo entre los sindicatos y el Ministerio de Hacienda que establece una subida salarial para los los empleados públicos, hace que el Banco de España espere una política fiscal más expansiva de la estipulada anteriormente para el período 2018-2020. Pese a ello, avisa de que esta medida retrasará la reducción del déficit y de deuda pública.