Siete días después la inauguración de Joe Biden fue el “Día del Clima”, bautizado por el equipo del nuevo presidente tras la firma de una serie de decretos presidenciales para romper con la era Trump en cuanto a política medioambiental.
EL CLIMA: UNA PRIORIDAD
Las medidas que se anunciaron no son nuevas y están en línea con los compromisos de campaña de Biden. Sin embargo, la rapidez de estos anuncios y el nuevo enfoque de «todo el gobierno» son la prueba de una administración que no sólo pretende volver a las prácticas de la era Obama, sino que también da mucha más prioridad al clima.
El clima ocupa el segundo lugar entre las siete prioridades definidas por la nueva administración, sólo por detrás de la gestión de la crisis de la Covid-19. El enfoque de «todo el gobierno» de Biden pide que el clima se convierta en un componente esencial de la elaboración de políticas a nivel federal. Los primeros indicios de este enfoque son la creación de una oficina dentro de la Casa Blanca encargada de coordinar la política medioambiental nacional y, un puesto de enviado especial para el clima en el extranjero. El Departamento del Tesoro tendrá que integrar ahora los riesgos financieros relacionados con el cambio climático y se incorporará un coste social de las emisiones de gases de efecto invernadero – potencialmente de unos 50 dólares/tonelada – en la toma de decisiones de las distintas agencias federales.
Además, Estados Unidos se reincorporará al Acuerdo de París y tiene previsto celebrar una cumbre de líderes climáticos en abril para anunciar, presumiblemente, un objetivo de neutralidad de carbono para 2050. Por sectores, las medidas anunciadas marcan la pauta para el resto de su mandato.
EL PETRÓLEO: UN SECTOR EN CAÍDA LIBRE
El sector más impactado a priori es el de petróleo y gas, primero con la aplicación de una moratoria a la exploración petrolera en el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico. Se trata de una medida principalmente simbólica que pone fin a la autorización de exploración concedida por Donald Trump hacia el final de su mandato. La subasta lanzada a principios de enero para los lotes de exploración en el Ártico, llevada a cabo como un gesto simbólico por la administración saliente, no tuvo éxito, ya que solo participaron dos empresas y ninguna de las principales. Además, el controvertido proyecto Keystone XL, para un oleoducto de transporte de petróleo desde Alberta (Canadá) hasta Texas, ha sido cancelado.