Entre estos "indicios negativos", la firma llama la atención sobre el "descenso de la productividad, que afecta a las tasas de crecimiento, a las políticas monetarias y, en última instancia, a los
márgenes empresariales". Así, Ewen Cameron Watt, director global de estrategias de inversión de BlackRock, advierte que "las elevadas valoraciones en algunos mercados y la incertidumbre sobre el ritmo al que normalizará su política la Fed requieren prudencia y una cuidadosa selección por países, sectores y activos".
Cautela, indica, que se compensa con la convicción de que "los mercados alcistas suelen durar mucho más de lo esperado y, con ello, el correspondiente riesgo de perderse oportunidades".
En concreto, señala que las valoraciones más elevadas se encuentran en el ámbito de la deuda pública, mientras la renta variable se mantiene "en la media", con Wall Street a la cabeza. "La volatilidad de los bonos y las divisas ya ha aumentado, y esperamos presenciar esta tendencia también en las acciones. Esto podría suponer un desafío para las estrategias tradicionales de diversificación a través de deuda y Bolsa", afirma.
El BII espera que la Fed subas los tipos en otoño (y que el Banco de Inglaterra siga sus pasos entre noviembre de este año y febrero del próximo), mientras que el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Japón (BoJ) mantendrán sus políticas monetarias acomodaticias, con la autoridad monetaria China implementando nuevos estímulos.