Boeing notificó a 6.770 trabajadores que estaban despedidos el miércoles debido a la rápida disminución en los viajes aéreos durante la pandemia de coronavirus. Otros 5.520 trabajadores han aceptado los despidos voluntarios. La mayoría permanecerá en nómina hasta finales de julio. Casi todos los recortes de empleos son de la unidad de aviones comerciales y no de sus operaciones de defensa o proyectos espaciales.
Se esperan nuevas rondas de despidos en los próximos meses, hasta alcanzar los 16.000, objetivo propuesto en abril. Se trata de una reestructuración de la aeronáutica ante los estragos que está causando la crisis de la COVID-19.
“El impacto devastador de la pandemia en la industria de las aerolíneas significa un corte profundo en la cantidad de aviones comerciales y servicios que nuestros clientes necesitarán en los próximos años, lo que a su vez significa menos empleos en nuestras líneas y en nuestras oficinas”, explicó el miércoles el CEO de la empresa, Dave Calhoun, quien dijo “hemos llegado al desafortunado momento de tener que comenzar con despidos involuntarios. Desearía que hubiera otra solución posible”.
Calhoun comentó que la compañía tendrá que ajustar los planes de negocios constantemente «hasta que la pandemia global deje de azotar nuestros mercados de maneras que aún son difíciles de predecir”.
La decisión de las aerolíneas de cancelar o retrasar la entrega de nuevos aviones ante la crisis de la industria causada por la pandemia de COVID-19 ha obligado a Boeing a reducir en gran medida sus planes de producción durante al menos los próximos años. En abril, la multinacional aeroespacial registró “cero pedidos” por segunda vez este año y los clientes cancelaron otros 108 pedidos del 737 MAX, lo que agrava su peor inicio de año desde 1962.