Son varios los activos refugio que ofrece el mercado, desde el oro, hasta ciertos bonos de la renta fija, pasando por las divisas. Pero, sin embargo, no todos se están comportando de la misma manera. De hecho, en la renta fija se ha observado una oleada de ventas que ha afectado tanto a la deuda pública catalogada como segura y a los bonos Investment Grade, que son los de más alta calidad.
Renta fija
“Un rasgo clave de esta presión vendedora han sido las ventas forzosas de los inversores que han tenido que deshacerse de sus activos más líquidos para reunir efectivo”, explica Ariel Bezalel, gestor del fondo de renta fija global Jupiter Dynamic Bond. Sin embargo, aunque esta oleada de ventas ha provocado una salida de los fondos de renta fija superior a los 200.000 millones en dos semanas, el experto considera que es un movimiento normal que ya se dio en la recesión de 2008. “Estamos viendo cómo se repite esta dinámica y ahora los bonos del Tesoro estadounidense están emitiendo señales de estabilización tras la fase de liquidación”, comenta Bezalel.
A pesar del varapalo sufrido en la renta fija, desde la gestora apuesta por una estabilización de los activos “a medida que pasa el tiempo y retomen su tendencia de mejor comportamiento relativo, pero en general los inversores deberían prepararse para sufrir más volatilidad”, señalan. Pese a ello, los bonos del Tesoro de EE.UU. a 10 años, acumulan en lo que va de 2020 una rentabilidad del +20,69%.
El dólar gana