Este lunes la bolsa española parte desde niveles inferiores a los registrados a principios de abril. Sale desde los 6.474 puntos, frente a los 6.579 con los que concluía esa primera jornada del cuarto mes del ejercicio. Lo cierto es que los mercados han dibujado un zigzag desde la irrupción del Covid-19 más allá de China: desplome en marzo para dar paso a una recuperación fuerte en abril -especialmente en EE.UU. y Alemania- para llegar al punto actual, marcado de nuevo por los descensos y las dudas. ¿Qué ha ocurrido? Siempre se dice que la bolsa descuenta expectativas y, a día de hoy, no están nada claras. A juicio de Esty Dwek, Head of Global Market Strategy en Natixis IM Solutions, el sentimiento de recuperación de los mercados tras el pánico del tercer mes del ejercicio «se ha suavizado por temor a una segunda ola y por unos planes de reapertura más lentos» de lo esperado. Y a esto se añaden las tensiones reiniciadas entre EE.UU. y China, que «han aumentado las preocupaciones del mercado».
En general, hay consenso al advertir sobre la llegada de una mayor volatilidad, lo que no está tan claro es si los mercados volverán a tocar fondo. La propia Dwek considera que no, lo mismo que Marc Ribes, cofundador de Blackbird Bank, quien veía factible la corrección de la recuperación registrada en el cuarto mes del ejercicio en la que se han embarcado los índices, pero espera un escenario de estabilización más a medio plazo. Una advertencia que también realizaba, por ejemplo, Dave Lafferty, de Natixis Investments Managers. Y es que veía muy improbable que la caída bursátil como consecuencia de la recesión más amplia y profunda de la historia moderna hubiera sido completamente realizada “en solo 23 días hábiles”. A su juicio, lo probable era “otro episodio de presión vendedora significativa y de incremento de la volatilidad antes de que tenga lugar un rally duradero”. Y en ello parece que está el mercado. La clave estará en si se vuelven a ver los mínimos de marzo.
¿Regreso al suelo?
El debate está sobre la mesa. Y es lógico porque, como el propio presidente de la FED ha reconocido, la crisis actual no tiene precedentes. Como recuerda Jody Jonsson, gestora de Capital Group, “estamos ante una recesión verdaderamente global que ha afectado a casi todos los sectores. Esta situación puede desorientar bastante, y creo que el mercado está teniendo dificultades para evaluar la profundidad y la duración de la recesión que se avecina”. Tal es así que lo que hemos visto es que ante la abrupta paralización de numerosas áreas de la economía global, “los mercados han experimentado pérdidas y ganancias a medida que los inversores valoran el impacto potencial de las iniciativas de estímulo masivo de los Gobiernos y los bancos centrales”, así como la realidad de los resultados empresariales. Aún están en plena evaluación y, como señala Ribes, “poco a poco irán asimilando los datos de forma correcta”.
De momento, Pablo Gil, jefe de estrategia de XTB para España, muestra cautela ante la falta de visibilidad sobre lo que puede durar la pandemia. Cree que las bolsas han estado cotizando que las medidas de contención y, por tanto, de parón económico serían cortas pero, por desgracia, considera que la crisis actual “va a traer consigo un deterioro económico mucho más estructural”. Por tanto, llegados a este punto, “esperaría para comprar renta variable a que al menos el mercado vuelta a testar los mínimos que alcanzó en marzo e incluso que pierda esos mínimos momentáneamente”.