La crisis economía generada por el COVID-19 ha traído consigo un mayor nivel de incertidumbre en el mercado de crédito, por eso muchas compañías han visto rebajar su calificación de Investment Grade (Grado de Inversión) a High Yield (Alto Riesgo). “Son muchos los candidatos a ángeles caídos (compañías cuyo rating pasa de grado de inversión a high yield) cotizan ya a niveles de High Yield. Por ejemplo, a finales de marzo, aquellas compañías europeas que esperábamos que se convirtieran en ángeles caídos cotizaban a 460 puntos básicos, en línea con los bonos High Yield calificados como BB+/BB. Una situación que contrasta con las emisiones con rating BBB y BBB- que cotizaban a 360 puntos básicos menos en enero de este año”, asegura Álvaro Cabeza, Country Manager UBS AM Iberia.
Tanto es así que, según el análisis de UBS AM, esperan que el mercado de High Yield de Europa aumente alrededor del 50%, mientras que en Estados Unidos el aumento sería de poco más del 25%.
En los últimos años, una parte importante de la deuda ha ido a parar a la recompra de acciones y a la retribución a los accionistas, que en Estados Unidos ha pasado de 250.000 millones en 2010 a 850.000 millones en 2019. “Poner fin a esto en los difíciles tiempos actuales permitirá a las empresas gestionar mejor los niveles de deuda actuales. Aun así, el apalancamiento bruto de los nombres de referencia entre las empresas estadounidenses ha aumentado desde alrededor de dos a tres veces en los últimos nueve años, y en los últimos seis años el número de empresas con niveles de apalancamiento bruto (cuantificado por encima de cuatro veces) se ha duplicado hasta alrededor del 25 por ciento”, destaca Jeremy Cunningham, Director de Inversiones de renta fija de Capital Group.
Bancos centrales
Pese a este aumento del endeudamiento y de los bonos con peores calificaciones, los expertos consideran que el apoyo de los bancos centrales ha sido positivo.” En cuanto a las medidas tomadas por los bancos centrales, se puede decir que las autoridades monetarias actuaron rápidamente y gran escala para evitar el riesgo de un colapso del mercado”, asegura Cunningham. “Por ejemplo, la respuesta de los Estados Unidos ha sido mayor que la de Europa, pero la de la Unión Europea se ha desplegado con mayor rapidez. La ventaja de responder con prontitud es que da tiempo para hacer ajustes si es necesario”, puntualiza.