Un día después de que la propia presidenta del BCE, Christine Lagarde, haya urgido a la UE a que actúe para evitar una crisis como la de 2008, nadie duda de que el BCE pondrá de su parte en la reunión de este jueves del organismo. “El BCE debe actuar, es imperativo (…) Debe tomar medidas valientes y contundentes”, señala Juan Ramón Casanovas, Head of Private Portfolio Management en Bank Degroof Petercam. Este experto considera clave que intente restablecer la confianza y trae a colación la célebre frase de Mario Draghi en el verano de 2012: “Whatever it takes”, es decir, “todo lo que sea necesario”.
La hipótesis central, según Andreas Billmeier, analista de deuda pública de Western Asset, filial de Legg Mason, “gira en torno a un paquete razonablemente amplio que incluirá un recorte de tipos, medidas significativas en el plano de la provisión de liquidez y un incremento del programa de compra de activos actual”.
Rebaja de tipos
Ebury espera que el BCE aplique un recorte de 10 puntos básicos en la tasa de depósito hasta situarla en -0,6%, “en línea con los actuales precios del mercado”, subraya Enrique Díaz, su director de Riesgos. “El BCE no puede seguir dando la espalda a la naturaleza amplificada de este acontecimiento, y la vía adecuada para ello es un recorte de tipos. Sin duda alguna, el BCE no tiene interés alguno en apreciar la divisa en este momento”, apunta Billmeier.
En efecto, desde Pimco, Konstantin Veit, insiste en que “claramente la fortaleza del euro no es deseable”, pero también pone sobre la mesa la idea de que “no está claro si recortar las tasas 10 puntos básicos más en territorio negativo ayudará mucho a la moneda y, como resultado, podría tener el efecto de afectar a las acciones bancarias”. En este sentido el consenso de mercado apunta a que esta medida para aliviar las condiciones financieras y reducir el coste de las operaciones de refinanciación a largo plazo se tomaría solo en conjunción con un aumento de los niveles de exención del exceso de reservas.