El IPC de la Zona Euro se ha acelerado dos décimas en el mes de agosto, alcanzando un 9,1% interanual. Así lo señala el dato preliminar del bloque económico de este octavo mes del año publicado por Eurostat, que indica una tasa de inflación que no veíamos desde hace cuatro décadas, en 1982.
Tal y como se deriva de los datos y comenta Santiago Martínez, jefe de Análisis Económico y Financiero de Ibercaja, sobre el IPC Zona Euro, la mayor presión inflacionista sigue proviniendo de los precios energéticos (38,3%), que siguen en tasas muy elevadas aunque inferiores a los máximos del año (44,3% en marzo).
“También están teniendo un papel muy relevante los precios de los alimentos (10,6%), con los elaborados alcanzando un nuevo máximo en el 10,5% y los no elaborados creciendo un 10,9% (la mayor tasa se alcanzó en junio en el 11,2%). La inflación subyacente, sin contar energía ni alimentos, se aceleró tres décimas hasta un también elevado en términos históricos pero no tan dramático 4,3% interanual, que proviene del 5,0% de los bienes industriales no energéticos (venían del 4,5% en julio) y del 3,8% de los precios de servicios (3,7% en julio)”, comenta.
La necesaria lucha contra la inflación en el viejo continente
Los bancos centrales, ya con sus políticas previas y en el simposio de Jackson Hole, han dejado ver que su objetivo prioritario es el de luchar contra la inflación y llevar al objetivo del 2%, algo que todavía queda lejos de la realidad.
