Aunque el dato resulte llamativo a juzgar por las fuertes caídas que se registraron en los mercados en el mes de marzo, lo cierto es que la encuesta realizada por la entidad, con el objetivo de estudiar el comportamiento de los inversores nacionales a raíz de la crisis provocada por la pandemia, señala que un 64% mantuvo sus inversiones pese a la volatilidad.
El resultado de este estudio apunta a que en este grupo de inversores que no han deshecho posiciones predominan las mujeres entre los 50 y los 65 años, mientras que entre los que han vendido el perfil más dominante es el de hombre joven ( entre 25 y 35 años). Además, la mitad de esas ventas se produjeron una vez que el mercado ya había empezado el rebote, lo cual demuestra que se “llega tarde a los cambios del mercado”, explica el director de inversiones de ING, Francisco Quintana.
Por su parte, el 17% de inversores en fondos y acciones que aprovechó los momentos de tensión cuenta con un perfil mayoritario de hombre entre 35 y 49 años, cuyos ingresos no han sufrido como consecuencia de la crisis y que pertenecen mayoritariamente al grupo que se autodefine con conocimientos financieros, de modo que toma sus propias decisiones de inversión.
Otro de los aspectos interesantes tiene que ver con el hecho de que los inversores que se decidieron por volver a invertir se han decantado por un fondo de inversión pasiva.
El informe, que pone sobre la mesa que el perfil tipo del inversor español es cauteloso y que invierte a largo plazo, destaca también el grado de optimismo que éste muestra de cara al futuro tanto por lo que respecta a la economía como a los mercados.