Los 6.500 millones de euros que ganó Banco Santander durante 2019 pudieran antojarse escasos, si se tiene en cuenta que la presidenta y el consejero delegado han achacado las cifras del año pasado a «un entorno complejo». En parte, son argumentos que tratan de excusar que los beneficios del banco cayeron un 17% con respecto a 2018.
Sin embargo, cabe preguntarse cómo serían los resultados del Santander si 2019 hubiera sido diferente y el banco no hubiera tenido que enfrentarse a los tipos de interés en negativo y a los ajustes que ha requerido la filial británica. Sin embargo, Ana Botín, presidenta del Santander, asegura que «los resultados van mucho más allá de los números».
Los números de la mayor entidad bancaria española sirven a Botín para explicar que se ha cumplido con los objetivos y que de hecho se ha crecido en todas las áreas en las que opera el banco, a saber, Norteamérica, Sudamérica y Europa. Eso sí, la presidenta ha aprovechado para señalar que Estados Unidos será uno de los focos del banco durante este año, dado que, según dice Botín, dicho mercado representa un tercio del mercado financiero global, además de que es un «mercado mucho más rentable» que España y Europa.
En ese sentido, a pesar de esa división en tres áreas, la máxima dirigente del banco ha asegurado que uno de sus principales objetivos es que Santander sea «un solo banco», y no una federación de bancos. «Una de las cosas que más me molestaban es que se viera Santander como un federación de bancos», ha confesado.
De su gestión, Botín defiende la mejora de los beneficios de los últimos cinco años. En concreto, afirma que el beneficio por acción se ha elevado un 22% en el último lustro. «Hemos sido capaces de devolver 18.000 millones de euros a los accionistas», ha comentado Botín, además de prometer que el crecimiento del beneficio por acción continuará siendo alto.