Aunque Brasil alberga una inmensa porción de la selva amazónica -a menudo denominada «el pulmón» del planeta-, el país tiene una relación complicada con los asuntos medioambientales.
Es probable que en los últimos años haya leído mucho sobre el gobierno populista que apoya la deforestación para ayudar al desarrollo económico de la selva, o de algunos de sus dirigentes que afirman que el cambio climático es un «complot» con un objetivo político oculto1. Pero hay otra faceta del país con la que quizá esté menos familiarizado. Por ejemplo, con el hecho de que un 75% de la demanda de electricidad se cubre con energía hidroeléctrica procedente de los ríos2. O, que la mayoría de los coches pequeños de Brasil pueden funcionar con etanol, una alternativa más ecológica que la gasolina3. Además, se espera que la proporción de energías renovables en el total de la capacidad instalada del país, un 22,8% en 2018, crezca hasta el 29% en 2027, según el Plan de Expansión Energética que acaba en 2027. En 2007, las fuentes de energía renovable sólo representaban el 2,9% del total 4.
Para poner estas cifras en perspectiva, la cuota de energía renovable (de la demanda total) en China -un mercado emergente mucho más grande que está haciendo la transición a una economía de carbono cero neto- fue del 15% en 20195.
En Brasil, la energía eólica y la solar representarán probablemente un 70% de la expansión prevista de 60 gigavatios de capacidad nacional de energía en el plan que cubre hasta 2027. Se espera que la cuota eólica alcance el 12,3% del suministro total6. Lo realmente sorprendente es que, a partir de este año, este crecimiento se logrará sin ningún tipo de incentivo gubernamental.
En la actualidad, el país cuenta con algunos de los mejores activos eólicos terrestres del mundo. Los parques eólicos marinos se clasifican en una categoría aparte. Por ejemplo, el factor de carga típico de un parque eólico en Brasil es del 55%, frente al 45% de una instalación similar en Estados Unidos. El factor de carga es la producción real de un aerogenerador comparada con su producción teórica máxima en un año. Por eso la energía eólica en Brasil es más barata que la solar, aunque a nivel mundial sea lo opuesto. En Brasil, la proporción de energía eólica en el mix energético -la combinación de diferentes fuentes de energía primaria- es mayor que la solar7.