El segundo mandato de Dilma Rousseff no está siendo sencillo. A los problemas económicos del país, Rousseff debe sumar el escándalos de corrupción que gira entorno a Petrobras, la mayor empresa estatal de Latinoamérica.
Tal es el descontento de los brasileños que, por segunda vez en menos de un mes han decido salir a la calle para protestar contra el Gobierno de Dilma Rousseff y contra el Partido de los Trabajadores, en el que ella milita. Bajo eslóganes como "Vete ya, Dilma", los brasileños demostraron en la calle lo que reflejan las encuestas. Y es que, según el diario local Folha de Sao Paulo, el 63% de la población quiere que Rousseff deje el cargo.
Una historia de corrupción
La corrupción en la mayor empresa pública de Brasil salpicó de lleno en la campaña presidencial cuando se conoció que varias constructoras socias de Petrobras pagaban un 3% de sus contratos a una red para sobornar a políticos. Además, la polémica se agudizó cuando el ex director de Abastecimiento de Petrobras, Paulo Roberto Costa (que ejerció el cargo desde 2004 hasta 2012) reconocía una red de corrupción que cobraba comisiones sobre contratos de la compañía.
Costa, que fue arrestado en 2013 y actualmente se encuentra en prisión mientras es investigado por esta trama, señaló a varios miembros del Partido de los Trabajadores. El último capítulo se dio a mediados de enero cuando el ex director del área internacional, Nestor Cerveró, fue arrestado en Río de Janeiro por su presunta implicación en la operación Lava Jato.