Un gigante bursátil de 5,5 billones de dólares formado por empresas con 1.300 millones de clientes potenciales. Cifras de vértigo con las que comienza la cuenta atrás para la puesta en marcha del programa piloto Stock Connect, por el que las Bolsas de Shanghai y Hong Kong conectarán sus caminos permitiendo a los inversores chinos apostar por activos hasta ahora prácticamente prohibidos. Y, lo que realmente supone una revolución: una facilidad mucho mayor para que los inversores extranjeros accedan a cotizadas de la región.
El proyecto, que se pondrán en marcha este mes de octubre, supone un nuevo capítulo en la integración del gigante asiático con el resto del mundo. Los pasos dados ya han sido muchos, pero si este programa sale bien, el negocio puede ser redondo. Por eso nadie quiere perdérselo. De momento, en torno a 100 brokers trabajan a destajo en Hong Kong para tener todas sus plataformas listas el día del estreno, que aún no ha sido comunicado por las autoridades. "Es increíble el interés despertado. Estamos todos como locos para tener todo listo para nuestros clientes", asegura Benoit Dethier, de Citi.
Al fin y al cabo, se trata de dar acceso a los clientes al que se convertirá en el tercer mayor mercado de renta variable del mundo por capitalización bursátil, solo superado por Nyse Euronext y el Nasdaq OMX. De hecho, el Shanghai Hong Kong Stock Exchange superará por este concepto a gigantes como la Bolsa de Japón o la de Londres. Y todo en un proceso que las autoridades han desarrollado en solo 6 meses. "Es la gran diferencia con Europa o EE UU… ¿cuánto tiempo llevamos aquí hablando de reformas? Ellos lo que dicen, lo llevan a cabo rápidamente, y eso es una gran ventaja", explican los expertos.
Las firmas se frotan las manos con la cantidad de clientes y comisiones que pueden ganar con este nuevo mercado. Y es que aunque el coste de las transacciones aún se desconoce, es evidente que un sistema tan complejo de negociación será más caro que invertir como hasta ahora.
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