Este pasado miércoles los ministros de Finanzas de la zona euro discutían por teleconferencia las consecuencias económicas de la epidemia del coronavirus y las posibles medidas para amortiguar su impacto en empresas y sectores tan importantes para el continente como el turismo o los transportes.
Europa no sólo teme la interrupción parcial de las cadenas de valor, el lado de la oferta, fruto de la parálisis del sector manufacturero en China y la ausencia que suministros que acarrea a las industrias del continente. También por el lado de la demanda, ya que la cancelación de reservas de hoteles y viajes, de ferias y eventos empresariales o la implantación del teletrabajo suponen una disminución de la demanda interna.
El Eurogrupo está “preparado para usar todas las herramientas políticas apropiadas” al temer “la posible materialización de riesgos bajistas” fue el aviso que salió de la teleconferencia. Mario Centeno, presidente de este organismo informal, guía de la política económica de la UE, habló de “medidas fiscales si fuesen necesarias para apoyar el crecimiento”, teniendo en consideración las circunstancias excepcionales de cada país.
Italia ya ha lanzado un paquete de estímulos económicos valorado en 3.600 millones de euros, que tiene, como primera fase, el permitir los retrasos en el pago de impuestos o de las hipotecas. Centeno reconoció que las “reglas fiscales actuales ofrecen flexibilidad para atender a eventos inusuales fuera del control del gobierno”. Pero la batería de medidas que contempla Bruselas sería más amplia y los técnicos del Eurogrupo, junto a los de la Comisión, ya trabajan en ella.
“Estamos en una discusión muy preparatoria”, reconoce una alta fuente comunitaria que habla, por ejemplo, de “la liquidez a pymes que podrían ofrecer las instituciones públicas de crédito”, como el ICO español. A nivel europeo, “el BEI es uno de los instrumentos que se pueden movilizar”. En paralelo, desde el Eurogrupo han pedido a la Comisión que analice “las implicaciones como ayudas públicas de Estado” que tienen estas medidas temporales a empresas o sectores. “La Comisión está trabajando, la maquinaria está en marcha”, reconoce este alto funcionario europeo, con acceso a las discusiones de los Ministros de Finanzas, que descarta un cambio de las reglas.