La Comisión Europea ha presentado una hoja de ruta para movilizar inversión privada en favor de la naturaleza. La iniciativa introduce un sistema de créditos de biodiversidad que recompensará a quienes restauren o preserven ecosistemas naturales.
Estos créditos podrán ser generados por agricultores, silvicultores o gestores de tierras que lleven a cabo acciones como la restauración de humedales o la ampliación de áreas forestales.
Serán certificados por entidades independientes que validarán la calidad y el impacto del proyecto, con el fin de evitar el «lavado de imagen ecológico».
«La clave será que las empresas puedan confiar en este sistema y que sea transparente», aseguró Jessika Roswall, comisaria europea de Medio Ambiente. Subrayó que se basará en estándares existentes, certificación fiable y sin imponer cargas adicionales a los beneficiarios.
Según Bruselas, la brecha de inversión en biodiversidad supera los 65.000 millones de euros anuales. Con este mecanismo, los créditos podrán ser adquiridos por empresas, autoridades públicas o ciudadanos que deseen contribuir a la restauración ecológica y la resiliencia de los ecosistemas.
