La economía de la UE está rodeados márgenes del sistema bancario, el estancamiento y endeudamiento de precaución sobre la evolución de la economía en el siguiente semestre.
La mano de la Comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, no está detrás de la fallida operación bancaria, pero sí ha impedido recientemente los otros dos movimientos corporativos. Tras varios años volcada en combatir los acuerdos fiscales privilegiados entre multinacionales como Apple, Amazon o Starbucks con las haciendas de varios países europeos y luego de sus multas millonarias a Google por sus prácticas anticompetitivas, parece que el punto de mira de la política danesa se aleja de las grandes corporaciones estadounidenses y empieza a golpear a las europeas.
Quizás sea una forma de congraciarse con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que considera que la danesa “odia a los Estados Unidos quizás más que cualquier persona que haya conocido”. Desde el equipo de Vestager rechazan la acusación y la conclusión precipitada que pudiese extraerse de sus últimas decisiones. “Nuestra labor siempre está guiada por las normas”, señalan.
En los últimos diez años, la Comisión Europea ha aprobado cerca de 3.000 fusiones, integraciones y absorciones o joint ventures entre empresas. La de Tata y Thyssen es sólo la décima operación bloqueada en el mismo periodo. En la cocina de Bruselas, ahora mismo hay otros movimientos empresariales de gran magnitud pasando por la tamizadora. Es el caso de los intercambios de activos entre las grandes eléctricas centroeuropeas E.ON y RWE o la compra que Vodafone realizará de la telefónica Liberty Global en los mercados de Alemania, Hungría, República Checa y Rumanía. La Comisión los analiza “preocupada porque la adquisición propuesta pueda reducir la competencia”.
También lo hace con la empresa conjunta de medicamentos, parafarmacia y productos de salud que quieren crear la farmacéutica norteamericana Pfizer con los laboratorios británicos GlaxoSmithKline, con una facturación anual de 13.000 millones de dólares. La decisión se espera para el 10 de julio, así que el lector conocerá posiblemente su resolución cuando lea este artículo. Pifzer recibiría el 32% de la empresa resultante, que comercializaría productos tan conocidos como el antiinflamatorio Voltarén o la gama Sensodyne de higiene dental.