La industria automovilística europea ha recibido con alivio la propuesta de la Comisión Europea de reconsiderar el veto a la venta de coches nuevos que emitan CO2 a partir de 2035.
El movimiento llega en un escenario de incertidumbre global, marcado por la creciente competencia china y los aranceles impuestos por Estados Unidos.
En España, las reacciones han sido dispares. Mientras el sector valora positivamente la iniciativa de Bruselas, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, ha calificado la rectificación como un «error histórico».
El dirigente español defiende que la competitividad debe basarse en la sostenibilidad y no en la relajación de los compromisos climáticos.
Impacto en el mercado español
Pese a la carta remitida por Pedro Sánchez a Ursula von der Leyen, solicitando mantener el veto, Bruselas ha optado por abrir el debate. La propuesta deberá negociarse en el Parlamento Europeo y entre los Estados miembros, y se interpreta como un gesto hacia Alemania, principal productor de vehículos del continente.
