Se acerca una de las épocas donde más compras online se realizan. La llegada del Black Friday a finales de noviembre y, unas semanas más tarde, la Navidad, llama la atención a partes iguales de consumidores y estafadores. Y es que, si alguna vez has recibido en tu domicilio un paquete con objetos que no habías solicitado, ¡atención! Puedes haber sido víctima de brushing, una estafa habitual en Estados Unidos que ya ha aterrizado en España.
El brushing es una práctica fraudulenta por la que una persona recibe en su vivienda un paquete a su nombre con productos que no ha solicitado ni comprado. Para aceptar el envío, dicha persona se tiene que identificar con sus datos personales que, más tarde, los estafadores utilizarán. En otras palabras, lo que puede parecer un regalo o un error puede tratarse de una suplantación de identidad.
En una entrevista con DIRIGENTES, Jordi Nebot, CEO y cofundador de PaynoPain, explica que la finalidad de esta estrategia es “enviar paquetes no solicitados usando datos personales con el fin de crear reseñas falsas sobre productos en sitios de comercio electrónico”. Esta práctica presenta diferentes tipos de riesgos para los usuarios. Por una parte, “sugiere que la información personal ha quedado comprometida y podría emplearse para fraudes más serios”. Y, por otro lado, “daña la confianza en las plataformas de compra online, ya que distorsiona la percepción de la calidad de los productos mediante la generación de opiniones engañosas”.
A la hora de preguntarse en qué medida los datos y la información personal de los usuarios corren riesgo con este tipo de fraude, el experto apunta que “peligran considerablemente”, ya que “la recepción de un paquete no solicitado implica que los datos personales del destinatario han quedado comprometidos, lo que indica que los ciberdelincuentes podrían tener acceso a información más sensible, como datos financieros».
Por otra parte, en lo que respecta a los productos que se han recibido sin haber sido solicitados, es importante señalar que podrían no haber pasado los controles de calidad pertinentes. Además, en el caso de tratarse de un dispositivo electrónico, la víctima puede enfrentarse a peligros adicionales, “como la posibilidad de que el dispositivo esté manipulado o que su uso comprometa aún más su seguridad personal o financiera”. Por ejemplo, si se trata de un smartwatch podría contener un software para recopilar información personal del usuario.
