El gobierno del primer ministro Viktor Orban, que ha sido ampliamente acusado de la adopción de políticas antidemocráticas, ha dado a conocer los planes para el nuevo impuesto. Este obliga a los proveedores de Internet a pagar un impuesto de 150 florines (50 céntimos) por gigabyte transferido, aunque también permitiría que las compañías compensan el impuesto de sociedades en contra de la nueva tasa.
La primera manifestación, celebrada el domingo, fue organizada por un grupo de Facebook que tiene más de 210.000 seguidores. Los manifestantes, que algunos sitios web locales estiman que suman más de 10.000, se reunieron frente al Palacio de Hacienda.
Los organizadores de "100.000 contra el impuesto a Internet", emitieron un comunicado en el que declaraban: "La medida sigue una ola de medidas alarmantes antidemocráticas por Orban que está empujando a Hungría aún más la deriva de Europa". "La medida impediría la igualdad de acceso a Internet, la profundización de la brecha digital entre los grupos económicos más bajos de Hungría, y la limitación del acceso a Internet para las escuelas en efectivo pobres y universidades", agregaron.
Según informa Reuters, los organizadores dieron al gobierno 48 horas para retirar la legislación fiscal, pero la reforma sigue adelante.
Sin embargo, ante la tensa situación, Fidesz, ha presentado una enmienda a la legislación en el parlamento, que establecería un nivel máximo en el impuesto a pagar por los individuos. Los pagos mensuales serían de 700 florines tope, y los proveedores de Internet tendrían que hacerse cargo del impuesto.