Quienes abogan por dar un peso creciente a deuda soberana china en las carteras tienen un primer argumento a la vista de cualquier inversor: su rendimiento. Los bonos del tesoro chino a 10 años tienen una rentabilidad por encima del 3% frente al 0,67% de los bonos del tesoro estadounidense al mismo plazo denominados en dólares. “China ya es el segundo mercado de renta fija del mundo, detrás de EE.UU., pero todavía ofrece rendimientos atractivos, superiores al 3%, comparados con la Eurozona, por ejemplo, que a menudo tiene rendimientos negativos”, explica Bruno Patain, de la gestora Eurizon (Intesa Sanpaolo).
A su juicio, la búsqueda de rendimiento hará que los inversores tornen cada vez más su mirada hacia este tipo de deuda. Y según Edmund Goh, Investment Director de Asian Fixed Income de Aberdeen Standard Investments, ya se percibe ese camino. “Hemos visto un gran interés de los inversores internacionales, como los fondos soberanos de inversión y los fondos de pensiones australianos, en los bonos del tesoro chinos denominados en renminbi”. Un interés que incluso “ha llevado a las posiciones extranjeras a niveles récord, aunque desde un nivel muy bajo”. En concreto, apunta a que a finales de agosto, los inversores extranjeros representaban unos 2,8 billones de yuanes (413.800 millones de dólares de EE.UU.) de un mercado de 110 billones de yuanes.
Y se espera que el proveedor del índice FTSE Russell incluya la deuda emitida por el gobierno chino en uno de sus índices de referencia más seguidos, algo que algunos estudios indican que podría suponer la entrada de unos 140.000 millones de dólares en el mercado de chino de bonos onshore. Se trata, en concreto, de su Índice de Bonos del Gobierno Mundial (WGBI).
En busca de refugio y estabilidad
En contra de lo que pudiera parecer, los bonos del gobierno chino se han comportado como activo refugio en la crisis actual “aportando estabilidad y descorrelación en los momentos más complicados”, destaca Álvaro Cabeza, responsable de UBS AM Iberia, quien se muestra convencido de que está a punto de cambiar el hecho de que muchos inversores aún no tengan una asignación específica en sus carteras a este activo.
En la misma línea, Patain asegura que este papel de refugio no solo se ha visto ahora, con la adversidad generada por el coronavirus, sino que “en cada momento de alta volatilidad de los últimos quince años ha generado rentabilidades positivas”. Así, subraya que en este sentido, “se asemeja más a la renta fija norteamericana en su comportamiento que a la renta fija emergente”.