Durante la reunión de ministros de Comercio de la Unión Europea (EU) de la tarde del martes, el español Carlos Cuerpo pedía «cabeza fría» a la hora de responder con contramedidas a los aranceles impuestos por la Administración Trump. Esa misma expresión ya la había usado Teresa Ribera, vicepresidenta primera y comisaria de Competencia de la Comisión Europea, unos días antes.
Sin embargo, las declaraciones del presidente Trump a la prensa pocas horas después de esta reunión no dejan lugar a dudas: los aranceles han venido para quedarse. Al menos de momento.
Ante esta perspectiva, los socios europeos plantearon la supresión de gravámenes en bienes industriales bajo el llamado «cero por cero». Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha destacado que esta postura ha funcionado con otros socios y puede sentar las bases de acuerdos conjuntos.
«Hemos ofrecido aranceles ‘cero por cero’ para los bienes industriales, como lo hemos hecho con éxito con muchos otros socios comerciales, porque Europa siempre está lista para un buen trato, así que lo mantenemos sobre la mesa», ha declarado Von der Leyen.
Al mismo tiempo ha lanzado un aviso a navegantes: la UE no se quedará de brazos cruzados y adoptará respuestas contundentes si no se alcanza un consenso satisfactorio. «Estamos preparados para responder con contramedidas y defender nuestros intereses», ha advertido la jefa de la UE y ha reforzado la idea de que la respuesta será consensuada y conjunta entre todos los países miembros.
