Una historia con sabor propio y una profunda pasión por el café que se aprecia en la calidad de cada taza es la introducción perfecta para hablar de Café Dromedario. El compromiso de la compañía cafetera a lo largo de sus 150 años de vida ha hecho que la marca se haya convertido en todo un referente, estando presente, a través de cada sorbo, en los momentos más agradables de la vida de sus consumidores.
Su legado de calidad y pasión por el café es testimonio de la historia de Café Dromedario. El nacimiento de la compañía se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, en Santander, en una época marcada por el crecimiento de la población y las ganas de emprender de ciudadanos como don Antonio Fernández Balandrón. El empresario estaba profundamente comprometido con el desarrollo de la capital cántabra y dedicó gran parte de su vida a trabajar por la prosperidad de su tierra: lideró la Cámara de Comercio en dos ocasiones, fue concejal de Hacienda, fundador de Ateneo y participó en emblemáticos proyectos como la construcción del Palacio de la Magdalena y el Hotel Real, entre otras iniciativas.
Cuentan que el visionario emprendedor solía pasear por uno de sus rincones favoritos de Santander, la playa del Camello, nombre que se le debe a una roca en forma de este animal que allí se encuentra. Aunque otra leyenda cuenta que el nombre del exitoso café se debe al primer barco que transportó la planta por el “Nuevo Mundo”, el Dromedaire. Pero no fue hasta 1871 cuando Fernández Balandrón decidió transformar su pasión por el café en su medio de vida, aventurándose en el mundo del tueste y la distribución de una de las bebidas más consumidas en todo el mundo.
Desde el principio, Café Dromedario fue referente de calidad, primero en Cantabria para después abrirse camino por toda España gracias a su inconfundible sabor. Incluso en los difíciles años de la Guerra Civil española, donde el Estado regulaba la importación y fijaba los precios de venta del café, el grupo supo superarse inaugurando en 1942 una nueva y más grande fábrica en la calle Ruiz Zorrilla. Una etapa caracterizada por el esfuerzo y la determinación para ofrecer el mejor producto en el peor momento. Cualidades que, a día de hoy, siguen estando presentes en la compañía, posicionándoles como líderes en el mundo del café, gracias a su perseverancia en la innovación y para con la satisfacción del cliente.
Modernización y expansión que catapultó su éxito
Caracterizada desde sus inicios por su visión modernista, la cafetera conocía los retos a los que se enfrentaba en una revolución industrial muy marcada. La mudanza a la fábrica de la Recta de Heras en los años 80, donde actualmente mantiene su producción, cambió su modelo de negocio caracterizado por la incorporación de la última tecnología para garantizar la precisión y el control en el proceso de tostado de su café.
Modernización y expansión que catapultó su éxito
Todo ello hace posible que la empresa cafetera cuente con más de 40 premios internacionales entre medallas de oro del International Coffee Tasting, Estrellas Great Taste y Estrellas de los Superior Taste Awards. Reconocimientos otorgados por profesionales en catas a ciegas que refuerzan la pureza de un sabor inconfundible.