Luis de Guindos dio que pensar hace unos días que algo se estaba agitando en la banca española. El vicepresidente del Banco Central Europeo enfrentó hermético las insistentes preguntas de los periodistas acerca de las posibles fusiones en el mercado financiero, pero dejó un resquicio sin cerrar. «Deberían preguntárselo al gobernador del Banco de España», dijo de Guindos, aludiendo a Pablo Hernández de Cos, que participaba en el mismo foro unas horas después.
Con esa respuesta, el exministro de Economía dejó entrever que algo se podía estar fraguando. El propio Banco de España dice que «conoce la intención» de analizar la fusión por parte de las dos entidades. Según fuentes del organismo supervisor, «si las negociaciones fructifican, el Banco de España analizará la operación en el marco de los equipos de supervisión conjunta del Mecanismo Único de Supervision».
CaixaBank y Bankia lo confirmaron con nocturnidad este jueves al remitir a la CNMV sendos comunicados de que estaban analizando la posibilidad de una fusión, «sin que por el momento se haya alcanzado ningún acuerdo». Hasta ahora, no hay más que un intercambio de información para valorar lo idónea que puede llegar a ser, si bien tanto CaixaBank como Bankia, contactados por este medio, han declinado hacer más comentarios, tras suscribir un acuerdo de confidencialidad.
Con esta unión, ambos bancos pueden «intentar hacer frente al drama», comenta el experto en el sector financiero, Antoni Garrido. En los últimos tiempos, CaixaBank y Bankia han sufrido la crisis en su rentabilidad, al igual que el resto del sector. Tanto la competencia creciente como la propia crisis pone en jaque su modelo de negocio. No obstante, con la fusión pueden «plantearse acceder a nuevos mercados y llevar a cabo las inversiones en tecnología necesarias para hacer frente al nuevo escenario», recuerda el experto.
Si se concreta la operación, daría lugar al primer banco en activos en el mercado español, con más de 660.000 millones de euros, sumando los 445.000 de CaixaBank y los 215.000 de Bankia. Asimismo, la suma de sus sucursales y empleados alcanzaría las 6.600 y 51.000, respectivamente. Como explica Garrido, las sinergias de los dos bancos facilitarían reducir «todo lo que se pueda los gastos operativos».