El resultado atribuido de los nueve primeros meses de 2021 es de 4.801 millones de euros, tras incorporar impactos extraordinarios asociados a la fusión (por la aportación contable de 4.300 millones del fondo negativo de comercio, y el coste neto de 1.521 millones del proceso de reestructuración de empleo y otros gastos asociados a la integración).
No obstante, los resultados sin dichos extraordinarios ascienden a 2.022 millones de euros, casi triplicando los 726 millones de euros que obtuvo la entidad en el mismo periodo del año pasado. CaixaBank recuerda que en el ejercicio anterior se realizaron unas provisiones considerables a causa de la pandemia.
El consejero delegado de la entidad, Gonzalo Gortázar, ha durante la presentación de resultados la necesidad de gestionar teniendo en cuenta las condiciones actuales. En primer lugar, cree que la recuperación se encuentra en sus «fases iniciales» y que hay que hacer «todo lo posible por consolidar esta recuperación».
En ese sentido, cree que la política del Banco Central Europeo no debe cambiar por mucho que la inflación no deje de crecer: «Tenemos más que perder restringiendo la política monetaria y la actividad y matando la recuperación que alargando estas condiciones». En este momento, la política expansiva supone un obstáculo para las propias entidades, que se ven obligadas a asumir unos costes por depositar dinero de los clientes en las reservas del BCE.
«Es un problema para las entidades y para las personas que ahorran es un problemón», dice Gortázar con respecto a los tipos de interés en negativo. No obstante, el punto de vista del consejero delegado de CaixaBank ha variado con respecto a sus últimas intervenciones públicas. Lo que antes era un escenario que no iba a cambiar en el corto plazo, ahora parece abrirse la posibilidad de que sí que se modifique la política monetaria.