El primer trimestre refleja a medias lo que CaixaBank puede llegar a generar gracias a su absorción de Bankia. Frente a los 90 millones de euros que generó en el mismo periodo en 2020, este año eleva sus resultados a 514 millones de euros, si se excluye el efecto contable de incorporar a la ya desaparecida entidad.
No obstante, si se contabiliza la incorporación de Bankia el resultado asciende a 4.786 millones de euros, si bien esta cifra no refleja datos clave del negocio. Con todo, hay que tener en cuenta que durante 2020 CaixaBank realizó cuantiosas provisiones para cubrir posibles aumentos de la morosidad.
El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, ha explicado que con la fusión con Bankia “consolidamos nuestro liderazgo en el sistema financiero, alcanzamos cuotas de mercado del entorno del 25% y los mejores ratios de solvencia, liquidez y calidad crediticia entre los grandes bancos en España. Ello nos está permitiendo apoyar decididamente a familias y empresas para salir de esta crisis y liderar la recuperación económica”.
Durante la rueda de prensa de presentación de resultados, Gortázar ha explicado que «los supervisores insisten en que la consolidación es absolutamente necesaria», tanto por la reducción de la rentabilidad como por la situación de los tipos de interés. De hecho, el primer dirigente del banco cree que «los tipos van a estar siempre presionados a la baja, quizá no en negativo pero en el horizonte de planificación sí lo están».
Así, para Gortázar «se ha desvirtuado la rentabilidad del negocio bancario tradicional», teniendo en cuenta que los depósitos no generan ingresos para la banca. Por ello, la integración de Bankia responde a la necesidad de reducir costes y avanzar hacia una dinámica diferente, marcada por el envejecimiento de la población y las perspectivas reducidas de crecimiento económico.