Tras el desencuentro entre CaixaBank e Isabel Dos Santos, BPI estaba destinado a asumir la sanción de Brusela por su exposición a Angola a través del BFA. Sin embargo, parece que las aguas han vuelto a su cauce y los desacuerdos se han quedado en un segundo plano.
Según el ministro portugués de Economía, "hay otra vez un trabajo de aproximación de las partes". El ejecutivo luso sabe que su intervención en las negociaciones ha sido uno de los motivos de la ruptura, al menos, en opinión de la empresario Isabel Dos Santos que le ha acusado de favorecer a CaixaBank al aprobar un decreto-ley que permitirá a los accionistas de las entidades financieras revisar periódicamente, al menos cada cinco años, los derechos de votos.
Caixabank, que lanzó una opa por BPI la semana pasada, había puesto como condición, precisamente, la eliminación del blindaje de los derechos de voto en el banco luso.
"Tenemos que dejar espacio para que las partes lleguen a un acuerdo. Hay una parte del Gobierno de facilitación, de intentar promover una solución más consensual (…) El Gobierno hizo ese trabajo, ahora cabe a las partes encontrarse", dice ahora el gobierno.
El titular de Economía confía en que esta vez las negociaciones den fruto, y añadió que "los principales accionistas también confían o no estarían otra vez conversando e intentando encontrar soluciones". Caldeira Cabral no quiso responder a las críticas de Dos Santos y se limitó a explicar que "existe un interés de todos los accionistas en encontrar una solución que merezca un consenso".