El sector automovilístico en Japón suma, actualmente, el 30% del PIB. Sin embargo, desde 1994, su deslocalización en las cadenas globales de valor ha destruido un 20% del tejido PYME. Ahora, ante el conflicto comercial de China con EE.UU., algunas multinacionales automovilísticas están valorando relocalizar sus fábricas en Japón (especialmente los vehículos eléctricos). Y esto debería favorecer el mantenimiento de algunos suministros sofisticados, dentro del país, como los sistemas electrónicos.
Ahora bien, “si Japón no fabrica en las cadenas chinas de montaje, su acceso al mercado chino será más limitado”, señalan desde JETRO a DIRIGENTES. China ha superado a Japón, recientemente, como el primer mercado de TOYOTA en 2019. De hecho, tras EE.UU., China ha sido su segundo mercado internacional con una subida interanual del 9%.
Algo similar sucede con Alemania, donde Volkswagen vendió en China cuatro millones de utilitarios, solamente durante 2019. La automovilística alemana, lejos de desvincularse del gigante asiático, ha redoblado su apuesta en China. Hace unos días, anunció una inversión cercana a los dos mil millones de dólares en vehículos eléctricos. Primero, invertirá mil millones de dólares en JAC Motors, un fabricante estatal chino, desde donde controlará su división dedicada a los vehículos eléctricos. Y, además, la automovilística alemana destinará otros mil millones al subsector de las baterías eléctricas en China. Resumiendo: Volkswagen aspira a vender 1,5 millones de vehículos eléctricos, anualmente, antes del año 2025.

