La medida fue anunciada hace casi un año y ha empezado a ponerse en marcha en la región de West Midlands y ahora se extendió por toda Inglaterra, en un país en el que se calcula que el número total de viviendas en alquiler es de 4,2 millones.
Control sobre solicitantes de asilo
Para garantizar que todos los caseros cumplen con la medida, está previsto que el Parlamento debata este otoño unproyecto de ley de inmigración, que penalice a los reincidentes y que incluso se confisque el importe de los alquileres.
El debate se produce en plena crisis de inmigrantes en Calais, pero el Gobierno también tiene la mirada puesta en los solicitantes de asilo cuya petición haya sido rechazada y que no por lo tanto ya no tienen derecho de quedarse más tiempo residiendo en el país.
Medidas enérgicas