El sector agrícola y ganadero español advierte de un impacto severo por las olas de calor y los incendios. Las consecuencias más inmediatas apuntan a una reducción en la cosecha del olivar, así como pérdidas en pastos, colmenas y tierras agrícolas afectadas por el fuego.
Según las organizaciones agrarias Asaja, COAG, UPA y Unión de Uniones, las temperaturas extremas pueden dañar el fruto de olivo y viña, recortar la producción de tomate para industria y adelantar de forma desordenada las campañas de recolección de cereales y frutas.
A todo ello se suman los incendios, cuyo impacto sobre explotaciones y ganado se conocerá en los próximos días.
Los agricultores coinciden en que, aunque están habituados al calor estival, es inusual que una ola como esta se produzca a mediados de agosto.
La próxima campaña olivarera preocupa especialmente. Los olivos sufren estrés hídrico y, si persiste el calor, la aceituna puede no alcanzar el calibre esperado. Según UPA, eso podría dejar la producción de aceite por debajo incluso de la de 2024, que ya fue baja.
