El sector agroalimentario español ha recibido con preocupación el acuerdo alcanzado entre la Unión Europea y Estados Unidos para fijar un arancel del 15% en la mayoría de las transacciones comerciales.
Las organizaciones consideran esta decisión «injusta», aunque admiten que representa un «mal menor» frente a un posible escenario de guerra comercial.
La industria alimentaria y de bebidas, a través de FIAB, ha mostrado su rechazo. Su presidente, Ignacio Silva, ha afirmado que «los aranceles son siempre una mala noticia, por mucho que las expectativas fueran mayores» y ha pedido medidas de acompañamiento para las empresas más afectadas.
La patronal cree que el pacto es desequilibrado, pero prefiere este resultado al deterioro comercial que habría supuesto la imposición de un 30% de arancel.
El aceite de oliva y el vino concentran buena parte de las preocupaciones. La asociación Asoliva lamenta la «distorsión del mercado internacional» que genera el nuevo gravamen y teme un deterioro económico tras años de inversión en el mercado estadounidense, considerado estratégico.
