Donald Trump acaba con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, en sus siglas en inglés) al que consideró desde su llegada a la Casa Blanca como “el peor acuerdo de la historia” por perjudicar, según él, a las manufacturas y los empleos estadounidenses. Tras 13 meses de negociaciones entre Canadá, México y Estados Unidos, tan solo los dos últimos han llegado a un pre acuerdo comercial bilateral que deja fuera del mismo a su hasta ahora socio Canadá.
Trump se apresuró a proclamar el acuerdo como un “triunfo”, señalando el buen recibimiento del mismo por el mercado bursátil. “Es un acuerdo excelente para todos que mucha gente dijo que no se podía hacer”, declaró, y añadió que quería llamar al renovado pacto comercial «el Acuerdo Comercial entre los Estados Unidos y México”.
Se pone así fin al Nafta después de 24 años en funcionamiento y Canadá se queda fuera del nuevo acuerdo. Y mucho tienen que ver las tensiones entre el presidente canadiense, Justin Trudeau, y el estadounidense, que no han hecho sino aumentar en los últimos meses desde que Trump se negó a eximir a Canadá, uno de los aliados más antiguos y cercanos de Estados Unidos, de los fuertes aranceles sobre el acero y el aluminio. Además, Trump ha pedido a Trudeau que abra su mercado lácteo, quejándose de los grandes aranceles de Canadá sobre las importaciones de estos productos. Por su parte, los funcionarios canadienses han señalado protecciones de Estados Unidos igualmente fuertes para su mercado azucarero.
Canadá no ha estado en la mesa de negociaciones del nuevo tratado comercial en las últimas semanas. Trump dio un ultimátum a Canadá: si Ottawa no jugaba a la pelota con él, golpearía al país con impuestos sobre las importaciones de automóviles y si no accedía a sus demandas sobre el mercado lácteo protegido de Canadá les dejaría fuera del tratado. Y así ha sido, aunque se espera que los funcionarios canadienses se reincorporen a las negociaciones en Washington aunque hay importantes asuntos que tendrán que tratar y resolver.
El mismo Trump ha manifestado que las negociaciones con Canadá continuarán. Y Adam Austen, portavoz de la Ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, dijo en un comunicado: “solo firmaremos un nuevo tratado comercial para América del Norte que sea bueno para Canadá y bueno para la clase media de nuestro país”.