"El acuerdo ofrecerá significativas nuevas oportunidades a las empresas en la Unión Europea (UE) y Canadá, incrementando el acceso a mercados de bienes y servicios y proporcionando nuevas oportunidades a los inversores europeos", según asegura Steve Verheul, jefe negociador para Canadá del CETA, el Acuerdo Económico y Comercial Global entre la Unión Europea y Canadá (CETA).
Este nuevo modelo de acuerdo comercial, que se lleva gestando desde el año 2009, pretende crear múltiples oportunidades en Canadá y en la Unión Europea, abriendo nuevos mercados a los exportadores, generando empleo de calidad para los trabajadores y forfjando vínculos más estrechos entre las dos economías, según apunta Jon Allen, embajador de Canadá en España.
La antesala del acuerdo
Antes de emprender las negociaciones de este acuerdo histórico, Canadá y la Unión Europea llevaron a cabo un estudio conjunto para evaluar los beneficios potenciales, según relata la embajada de Canadá.
Este estudio reveló que el CETA podría suponer un impulso del 20% para el comercio bilateral y un incremento anula de 11.600 millones de euros para la economía comunitaria. Estos son beneficios significativos, "que llegan en un momento importante para todos aquellos interesados en asegurar un crecimiento estable y a largo plazo en la economía europea", según remarca Allen.