La adquisición del juego Candy Crush, propiedad de King Digital, por parte de Activision ha sido una de las operaciones más comentadas de los últimos días. La desorbitada cifra que la compañía ha pagado por ella, 5.900 millones de dólares, ha hecho saltar las alarmas de los analistas por si asistimos a una nueva burbuja en el mercado.
La empresa cotizaba antes del anuncio de la adquisición a un PER de 7,5 veces los beneficios previstos para 2015, "lo que suponía un ratio relativamente bajo dentro del sector", según apunta Felipe López-Gálvez, analista de Self Bank. En cambio, el día en que se anunció la operación, Activision subió en bolsa cerca de un 3,5% y ha seguido revalorizándose en las sesiones posteriores. "Esto quiere decir que el mercado ha encontrado sentido estratégico a la adquisición de King. Es inusual que la empresa compradora suba en bolsa cuando anuncia una operación de adquisición", añade el experto.
Por su parte, Álvaro García-Capelo, analista de XTB, considera que es cierto que puede parecer una cifra astronómica en comparación con otras adquisiciones del sector. "Estamos ante un juego ‘gratuito’ que permite, gracias a su jugabilidad y adicción, mantener una corriente de ingresos después de la adquisición".
Esto choca, según XTB, como la mayor parte de los videojuegos cuyo ingreso se basa en la compra y otros ingresos a base de publicidad. Cada vez más se incluyen paquetes DLC en juegos de este tipo para generar ingresos futuros adicionales.
El analista destaca que es lo que se busca con Candy Crush, "un juego que genera una caja estimada diaria cercana a los 900.000 dólares". Y es que, las descargas y el número de usuarios activos sigue creciendo y pronto veremos cómo sus ingresos provienen de otras fuentes adicionales al pago in-game por otros extras (merchandising, producciones televisivas o cinemáticas.