En la presentación del informe Cuando el pánico se apodera de la razón, el director de inversiones de la firma, Lucas Monjardín, analiza qué hay detrás de los miedos generados tras la decisión del banco central de China de devaluar su moneda, y el impacto que una contracción en el gigante asiático tendría en los mercados desarrollados.
Desde la firma recuerdan que el Banco de la República Popular China (PBOC) quiso en su día ajustar su moneda al precio de mercado. Pero no perseguía un objetivo mercantilista, al menos, en principio. Todo lo contrario, pues los chinos quieren que el renminbi pase a formar parte de la cesta de monedas preferidas por el FMI y para ello necesitan una moneda "de mercado".
Los expertos descartan además que la economía china esté en recesión, explicando que el PMI manufacturero no está muy lejos de su media histórica, "y existe una clara recuperación de los precios de la vivienda (sector cíclico por excelencia)", indican. Sin embargo, el factor más importante es que aunque las cifras del PIB son moderadas, siguen siendo positivas, logrando que la renta disponible siga creciendo a ritmos muy sanos.
"La simple duda, razonable o no, sobre el crecimiento de este gigante ha provocado ventas masivas e irracionales. Es decir, se ha producido un efecto alud bajista", insisten. Incluso consideran que si las dudas sobre el crecimiento del país fueran ciertas, "un potencial contagio a otras economías, debería tener un impacto limitado, en principio, para las economías más occidentales".
Bajo esta perspectiva, su cartera modelo en renta variable sigue una estrategia value, invirtiendo en compañías que generan caja, con balances fuertes y múltiplos deprimidos. Actualmente, CAF, Logista, NOS o Apple pesan bastante en su cartera, "con balances ciertamente fuertes, generadores de caja y menos apalancados a ciclo". Mientras, Merlin Properties, Danieli o Vocento "son ciertamente cíclicas, pero con buenos balances y buenas perspectivas de crecimiento".