Muchos emprendedores y empresarios no ponen suficiente foco en la importancia de las estrategias y herramientas que deben utilizar para ser diferentes y mejores que su competencia, sin darse cuenta que no hacerlo les lleva a la dura y cruda realidad de un negocio poco rentable.
Habitualmente, pymes y autónomos que están en situación de escasa o nula rentabilidad no hacen más que lamentarse pensando que ellos no pueden hacer nada para cambiar la situación. Se refugian y tratan de consolarse diciéndose que el mercado está mal, que el cliente busca siempre lo más barato, que los impuestos los “comen” o que ha aparecido competencia desleal. No se paran a pensar en que el problema pueda estar en ellos, en su falta de innovación y diferenciación.
La pasividad del empresario supone la condena del negocio
En las formaciones de LEVEL UP hacemos ver al empresario que si no actúa, si no es capaz de competir por diferenciación, si no aprende a usar herramientas para captar al cliente, lo perderá, porque cuando este no detecta claramente las diferencias entre un producto o servicio, cuando pide opciones y ninguna de las que se le ofrece le da un motivo suficientemente para elegir esa opción por encima del resto, el elemento que al final le hace tomar la decisión es el dinero.
Y hay que tener claro que las pequeñas y medianas empresas jamás podrán competir por precio, y mucho menos sostenerse y ser rentables en el tiempo, pues los estrechos márgenes de beneficio que consiguen bajando precios no les dejarán sobrevivir.
Buscar el océano azul es el deber de todo empresario que quiera triunfar
Si nos paramos a pensar qué es lo que ha permitido que empresas como Google, Apple, Ikea o Tesla, hayan tenido un crecimiento radical del negocio en un corto espacio de tiempo, observamos que independientemente del sector o del cliente de cada una, lo que todas tienen en común es que son absolutamente diferentes al resto.