La cohesión entre el equipo directivo y los accionistas principales es crucial para las empresas cotizadas, evitando daños económicos y reputacionales. La elección de líderes con visión compartida y la ejecución alineada con objetivos estratégicos son esenciales. En medio de regulaciones ESG, la dirección de sostenibilidad enfrenta el reto de transformar teoría en práctica. De ello hablamos con Carmen Tuñas, socia de Amrop en España.
Para una empresa cotizada, ¿cómo es alinear el equipo dirigente con la línea de los principales accionistas?
Esa alineación es vital para cualquier empresa, pero fundamentalmente para las cotizadas, ya que toda comunicación y/o acción de sus dirigentes que sea contradictoria a la estrategia puede conllevar daños económicos o de imagen altamente perjudiciales para los accionistas, la empresa y los empleados. Por eso, hay que tener en cuenta el plan estratégico y la hoja de ruta marcados por la compañía.
A la hora de seleccionar dirigentes para este tipo de compañías hay que buscar la experiencia y habilidades que garanticen que son los adecuados para hacer realidad la estrategia y lograr los objetivos definidos en la misma. El equipo dirigente debe proponer, negociar y compartir con los accionistas una visión a largo plazo para la empresa, lo que implica alinear los objetivos estratégicos y financieros, para garantizar que ambas partes estén trabajando hacia metas comunes. El equipo ejecutivo, como su nombre indica, no es ni más ni menos que el órgano ejecutor del día a día del pensamiento de los accionistas, y no al revés. La comunicación y transparencia entre todos ellos es clave.
Una mala gestión se traducirá, de forma exponencial, en un perjuicio económico para los accionistas.