Hay varios factores que ayudan al optimismo. Entre otras, el hecho de que las Bolsas cerraron la pasada semana con con claras subidas "que refuerzan el rebote iniciado sobre los mínimos del 11 de febrero, y que a día de hoy, ya suma el 10% en la mayoría de selectivos", indica Daniel Pingarrón, analista de IG. El experto apuntaba el pasado viernes al cambio en el aspecto de los gráficos semanales, "apareciendo por primera vez velas semanales de Heiken Ashi de giro alcista. Siempre que ocurrió esto tras fuertes caídas en los últimos años, el rebote continuó".
Tal y como recuerda, salvo excepciones momentáneas, como cuando las Bolsas prestaron más atención al Deutsche Bank y a los bancos italianos, o a la caída del Yuan, "la renta variable se ha limitado a hacer seguidismo a la enorme volatilidad del crudo". Según explica, resulta condición indispensable que el petróleo supere la resistencia de lso 36 dólares establecida en las últimas semanas, y que se dirija hacia los 40 dólares para que el rebote bursátil prosiga.
Más allá del petróleo, la reunión del próximo 10 de marzo del BCE será clave para el mercado. Las expectativas sobre nuevas políticas de estímulos parecen estar ya descontadas. Pero cuidado. El mayor riesgo es que Mario Draghi decepciones, como ya ocurrió en diciembre.
Para el Ibex los expertos también valoran el peso de la incertidumbre política. "Seguimos pensando que a estas alturas sólo hay dos posibilidades ante el atasco que presenta el panorama político español: una gran coalición de gobierno o nuevas elecciones", indican desde Link Securities.
A su juicio, la primera solución sería muy bien acogida por los inversores nacionales e internacionales, que verían en ella un mal menor ante la situación de incertidumbre actual, mientras que la segunda tendría un impacto muy negativo en los mercados de valores españoles "al prolongar la incertidumbre y elevar la probabilidad de que la política pueda hacer descarrilar la economía del país a medio plazo".