La tokenización de activos inmobiliarios es una tendencia en auge que ha llegado para quedarse y para democratizar la inversión en ladrilo que, tradicionalmente, requiere de un alto patrimonio para poder empezar. De ello hablamos con Carla Castelló, directora de operaciones (COO) de Reental.
Muchas personas, cuando escuchan la palabra “token”, piensan en las criptomonedas. Sin embargo, invertir en inmuebles tokenizados es muy distinto, ¿cómo explicarías en qué consiste esta inversión?
La clave está en que, cuando uno adquiere un token (o una representación digital de algo) debe saber qué es ese “algo”. En el caso de los tokens de inmuebles de Reental, estos representan los derechos económicos que generan los diferentes inmuebles, de forma que lo que un inversor está adquiriendo con ese token es un porcentaje del alquiler y la plusvalía que generan los inmuebles.
Normalmente esta tipología de tokens, se llaman security tokens, ya que se consideran productos financieros, y están regulados por una normativa diferente a la de las criptomonedas, un concepto que suena más entre la población.
En Reental anunciáis la rentabilidad esperada anual de cada inversión, pero ¿cuáles son los riesgos que pueden hacer que no se llegue a ese objetivo o se pierda dinero?
Los riesgos son los intrínsecos a los que se derivan del sector inmobiliario y de la propia explotación de los inmuebles. Reental hace una estimación de la ocupación del inmueble y los ingresos a percibir mensualmente en función de la zona, mercado, histórico de precios, etc. Pero, si bien las estimaciones se hacen con números conservadores, podría haber desvíos respecto a lo estimado, tanto en sentido negativo como positivo. Y lo mismo sucede con la plusvalía estimada de venta. Una caída o revalorización de mercado por encima de lo esperado podría provocar diferencias en cuanto a los números finales.
Pero lo importante es que detrás de estas inversiones siempre hay un activo real subyacente, que es el inmueble en cuestión.