Hay oficinas que parecen diseñadas para esconder la marca. Y luego está la nueva sede de Caterpillar en Málaga, donde basta cruzar la puerta para saber quién manda aquí.
El amarillo corporativo te da la bienvenida sin pedir permiso, pero sin gritar. Es la versión «office-friendly» de una marca acostumbrada a mover montañas… literalmente.
Primera impresión: músculo industrial, alma mediterránea
El estudio DIKA Estudio Creativo ha conseguido algo curioso: traducir la potencia y robustez de Caterpillar a un lenguaje de interiorismo elegante y cercano.

No hay excavadoras, pero sí guiños a su universo: moquetas que recuerdan al asfalto, texturas que evocan el acero, y una estructura de espacios tan ordenada como un plano de ingeniería.
El proyecto ocupa unos 540 m², distribuidos en tres franjas longitudinales que organizan la jornada como un engranaje bien engrasado.




