Es el año 2075. YouTube tiene cinco trillones de vídeos. Encontrar un simple tutorial de cocina grabado en 2020 es tan difícil como dar con una aguja en un pajar que no deja de crecer.
Los buscadores se han vuelto laberintos infinitos, saturados por décadas de archivos que nadie se atrevió a borrar. Pero, ¿cómo llegamos a este punto?
Retrocedamos al presente. Cada minuto que pasa, internet genera más datos de los que cualquier persona podría procesar en toda su vida.
Mientras lees estas primeras líneas, se han publicado 500 horas de vídeo en YouTube, se han compartido casi 700 000 historias en Instagram, se han enviado 40 millones de mensajes en WhatsApp y Google ha respondido 6 millones de búsquedas.
Para cuando termines este párrafo, se habrán generado otros tantos millones de archivos que se sumarán a una nube que no para de engordar.
