La Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa reclamaba a principios de esta semana un plan integral de apoyo al colectivo de cara a las últimas novedades económicas acontecidas en el país. Elementos como la inflación o el fin de la moratoria concursal están agravando la situación de las pymes en un momento de incertidumbre que el colectivo no ha dudado en transmitir al Ejecutivo.
Cepyme ha pedido que “se tenga en cuenta la delicada situación que afrontan muchas empresas antes de tomar medidas que empeoren más su situación directa o indirectamente.” Medidas que conciernen directamente al Gobierno y con las que se pretenden simplificar los costes de los negocios de menor tamaño o hacer que las ayudas públicas sean más accesibles para este gremio.
Adquiriendo el ejemplo de otros países europeos, este llamamiento para consensuar un plan integral a favor de las pymes españolas estaría además impulsándolas para una mejora en su plan de negocio y en su competitividad global en Europa. No solo el pesar de los elementos que provocan la crisis actual preocupa a la patronal, sino también por el temor que genera volver a los peores meses pandémicos, donde el pequeño comercio tan solo generó el 0,6% del PIB total frente a otras ciudades de la Zona Euro que fue del 3,5%.
Una afiliación a la Seguridad Social en mínimos
Los datos de afiliación de autónomos del pasado agosto tampoco ayudan a generar un clima de calma en el tejido empresarial. Aun contando con que el mes estival se anota, históricamente, un descenso de números de empresas registradas en la Seguridad Social, la cifra es aún menor que la del año previo a la pandemia.
Con un total de 1,34 millones de empresas asociadas en 2019, el descenso de afiliaciones de este agosto de 2022 es notable: 1.310.699, un 1,26% menos que en julio, según datos ofrecidos por el SEPE. Se trata de una caída generalizada, incluida la hostelería y ello teniendo en cuenta que son meses de ganancias para el gremio.