Hasta el momento medio centenar de empresas se han unido a la iniciativa del presidente estadounidense comprometiéndose a pagar lo mismo a sus empleados que a sus a sus empleadas. Además, los firmantes dicen que harán un análisis anual sobre el pago a ambos géneros y que revisarán sus procesos de contratación y promoción de empleados para "reducir los sesgos inconscientes y las barreras estructurales", entre otras medidas, según ha apuntado la Casa Blanca en un comunicado.
Las mujeres constituyen casi la mitad de la fuerza de trabajo en Estados Unidos y cada vez ocupan más puestos que tradicionalmente eran para los hombres. El Institute for Women Policy Research calcula que por cada dólar que gana un hombre en el país, una mujer con el mismo nivel de estudios, experiencia y cargo se lleva de media 79 centavos por realizar el mismo trabajo.
Según la directora de política doméstica de la Casa Blanca, Cecilia Muñoz, "esa cifra baja hasta los 64 céntimos para las mujeres afroamericanas, los 59 para las nativas americanas y los 54 para las latinas".
Las brechas salariales también aparecen cuando se trata de la prestación por jubilación, seguridad social o en el pago de las horas extra, por eso Cecilia Muñoz destaca que la diferencia de sueldo entre hombres y mujeres es más grande de lo que se cree y que crece con los años.
Un estudio realizado por la Universidad de Warwick y la Universidad de Wisconsin encontró que cuando se comparan hombres y mujeres que trabajan en horarios similares, un 20% de los hombres que pidieron un aumento salarial lo recibieron en comparación con un 16% de las mujeres que hicieron lo propio. Y otro informe sobre los sueldos en el sector sanitario encontró que los médicos varones de la misma "edad, experiencia, especialidad, rango académico y productividad" ganaron alrededor de 20.000 dólares más en un año que sus colegas femeninas.