El norte de Chile se ha convertido en un verdadero infierno desde que el pasado martes un temporal provocara la crecida de los ríos y se inundaran las calles de ciudades y pueblos de la zona.
Las regiones más afectadas hasta el momento son Atacama y Coquimbo, además de Antofagasta, ciudad portuaria que ha sido sacudida por un sismo de magnitud 5,8 en la escala de Richter.
Sólo en la región de Atacama, más de 5.000 personas han tenido que abandonar sus casas, y según las autoridades chilenas, ya son 11.000 los damnificados por las lluvias e inundaciones. Según el ministerio de Vivienda del país, 14.000 viviendas han sufrido daños, algunas están totalmente destruidas.
Además, miles de personas están sobreviviendo sin agua potable, sin electricidad y sin la posibilidad de comunicarse con otras regiones del país, ya que las infraestructuras, como las antenas de telecomunicaciones han sufrido fuertes daños.
Además de estos incalculables daños, lo peor es la falta de esperanza en cuanto a las víctimas mortales y a la recuperación de la zona. La presidenta de Chile, Michelle Bachelet ha comparecido en rueda de prensa para explicar la gravedad de la situación y ha afirmado, que es probable que aumente la cifra de fallecidos por el temporal. La jefa del Estado, que viajó hasta el epicentro de la tragedia, comentó en rueda de prensa que, "es altamente presumible que haya más fallecidos y un número importante de desaparecidos".